El cuerpo de la letra, una presencia

“El cuerpo de la escritura como sede material
o producción material de estados diversos que
desde el cuerpo de la letra entran al cuerpo
para denotar en él efectos tangibles.”
Diamela Eltit, Réplicas

 

Puntos de anclajes,  dar cuerpo, qué decir, emociones,  escritura, cómo decir, reflejar y especular, son algunas de las palabras que han brotado en el proceso de dar sentido a la comunión entre danza, artes visuales y memoria. Búsqueda de lenguajes que ha girado alrededor de una historia dramática, como lo es la muerte violenta de un ser amado.

La historia se inicia para nosotros en 1973. Luego del golpe de Estado y del comienzo de la represión. Dos personas que tras caer presos junto a sus familias, son enviadas al exilio en México. Allá se conocen e inician una relación de resistencia que los prepara para el tan anhelado retorno a luchar a Chile contra la dictadura. Viajes a Cuba a entrenar, una hija nace, Bárbara, hasta que llega el llamado, es 1980, pero el llamado es solo para Él, Fernando Vergara es su nombre, ella debe quedarse en Cuba hasta que, sea llamada por el MIR a luchar en Chile.
La relación se rompe y ella, Viviana Uribe se va de Cuba, dejando a su hija al cuidado de los abuelos. Viviana inicia un recorrido por varios países que la llevan finalmente en 1983 a preparar desde París su viaje de ingreso clandestino a Chile.

Fernando con el nombre falso de Jesús y otras veces Tomás, ya se encuentra en Chile, él trabaja clandestinamente en la Agencia de propaganda del Mir (AGP), siendo el encargado del boletín el Rebelde en clandestinidad y de la Radio Liberación. Antes de viajar a Chile, Fernando le entrega un punto de contacto a Viviana, ella nunca llega.

Sin saber el uno del otro, en 1983 una muerte en la ciudad de Concepción de un militante del Mir a manos de las fuerzas represivas de la dictadura, los volverá a unir.

Viviana ya está en Chile clandestina, está en el barrio sur de Chile en las calles de las imprentas, ahí se encuentra imprimiendo propaganda para el Mir, en eso escucha en la radio Cooperativa la noticia de la muerte de su amigo, se nubla, sale corriendo por calle San Diego hacia la Alameda, toma un bus, no recuerda cual y se sienta atrás, como eran las medidas de seguridad y desde ese lugar ve una espalda íntimamente conocida, era Fernando. El también la ve, se va hacia atrás, le entrega un papel con un punto de encuentro y ella se baja con él. Nunca más me separo de ti, le dice Viviana.

Desde ese día, hasta el asesinato de Fernando, el 15 de diciembre de 1984, no se separan. Viviana será la última que estará el día en que lo matan, iban juntos, estaban cercados, él la tira a un bus y decide no subir, ella trata de parar el bus, el chofer no lo hace. Fernando no puede romper en cerco y es asesinado en Santa Elena con Santa Elvira.

Corporalizar la ausencia

Una espalda íntimamente conocida, será un punto de anclaje desde donde una de las bailarinas se comienza a mover, el texto, el sonido del relato, los sujetos involucrados son el cuerpo de traspaso, el cuerpo traducido. Así desde esta frase que no deja de resonar, el cuerpo ahora reverbera, la letra se hace efímera y va quedando la emoción de ver como el otro se hace del otro, la otredad.

Cada una busca su punto de anclaje iniciando el recorrido del recorrido, el ir a los lugares donde estuvieron, caminar, imaginar, oler, escuchar, buscar huellas y nuevamente traducir.

El proceso que hemos iniciado es un viaje que péndula entre un ir y venir entre el pasado y el presente, habitando la ciudad clandestina y re-viviendo los códigos, los lugares, los cuerpos ausentes por medio del traspaso entre un uno y el otro.

Verónica Troncoso

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